Penúltima etapa larga y exigente

La undécima jornada de competencia del Rally Dakar confirmó que en esta prueba nada es como una vuelta al parque. Fue el penúltimo día sobre el auto, que Tim Coronel describió a su arribo a Yanbu como “como un tramo duro, auténtico del Dakar”. Él y su hermano Tom se empeñaron arduamente en este sector, sacando como rédito un 28º puesto que los ha devuelto a la 25ª posición general en Autos.

 

 

Para estos 394 kilómetros cronometrados, los holandeses emplearon 5h13m59s. También hubo que considerar otros 70 km de neutralización y otros 134 de enlace al campamento, con lo cual casi se redondearon 600. “Verdadermantem fue un día ocupado sobre el coche”, resumió Tim. “Transpiré bastante por lo extenso de la especial, la ayuda a algunos participantes y la conducción, ¡pero fue encantador! Podrá sonar extraño, pero lo sentimos como un placer. Pasamos por sitios adonde nadie va. Valle de increíble hermosura y dunas espectaculares. ¡Todo maravilloso! Nos fue bien y ‘La Bestia’ se comporta correctamente. A diferencia del año pasado a esta altura, miro por los espejos y veo que casi todo el vehículo está intacto”.

 

 

Tom Coronel tuvo que concentrarse al máximo con la navegación desde que salieron de Al‘Ulá. Tan pronto como se bajó del Jefferies, estiró sus piernas y respiró un poco de aire fresco. “Necesitaba llegar porque fueron muchas horas escuchando el rugido del motor. Fue un día muy largo, que uno esperaría del Rally Dakar, por supuesto. La idea es que la carrera  desgaste a todos mentalmente primero y mecánicamente después. De a ratos, cuesta mantenerse enfocado todo el tiempo. En el comienzo, había mucho polvo y el recorrido se complicaba. Había zonas con trucos, pero creo que dimos nuestro 100%, de lo que indudablemente sacamos provecho en la clasificación”.

 

El piloto también siempre tuvo todo bajo control, incluso cuando pasaron por dos situaciones embarazosas. Tom contó: “En un salto que no estaba en el libro de ruta, ‘La Bestia’ no cayó bien. Después, encontramos que debajo de una duna de la que que ya estábamos en su cresta, había una peligrosa pila de rocas en la cual ya había caído un buggy”.

 

Las dunas se abrieron paso por unos 80 km y fueron imponentes. Tim explicó: “Las llaman de Nivel 3 porque son del tipo más difícil, aunque me parece haberlas visto peores. Confieso que nuestro auto se desenvuelve estupendamente en ellas. Nos ayuda, además, el hecho de contar con neumáticos que poseen talones altos y robustos, que nos permiten navegar en la arena con baja presión de aire”.

 

Muchos competidores no cumplieron con esta etapa de hoy, lo que destaca que ni siquiera todo pasa siempre por tomárselo con calma a poco de la rampa de llegada en Yeda. “Así es esta carrera”, concluyó Tom. “Mañana tampoco será fácil, pues hay que transitar 200 kilómetros de un terreno que podría traicionar a cualquiera”. 

 

 

Desde Yanbu hasta la capital saudí hay 440 kilómetros. Nuevamente, habrá que saber cómo encarar las dunas altas. La meta se ubica a orillas del Mar Rojo, entorno que a los más veteranos les puede recordar las épocas en que el rally llegaba al Lago Rosa en África.